Observatorio de Desigualdades en la Salud

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La Rioja 17.06.2010

Sólo un ambiente totalmente libre de humo constituye una protección efectiva. Crear ambientes totalmente libres de humo de tabaco es una de las maneras de proteger a las personas de los efectos nocivos del tabaquismo pasivo.

Siempre es un momento adecuado para reflexionar sobre el consumo del tabaco. Se puede hacer desde distintas perspectivas, pero creemos que sólo hay una certera: el tabaco es la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura en el mundo y se calcula que cada año mata a más de 5 millones de personas en el mundo; es decir, más que el VIH/Sida, la tuberculosis y el paludismo juntos. Es la segunda causa mundial de muerte, tras la hipertensión, y responsable de la muerte de uno de cada diez adultos.
El tabaquismo es uno de los problemas de salud pública más importante del mundo actual. La principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la sanidad, poniendo de relieve los efectos nocivos del consumo de tabaco, especialmente en las mujeres y las niñas.
De los más de mil millones de fumadores que hay en el mundo, el 20% son mujeres, y con previsiones de aumento. Por ello es necesario manifestar alarma por el incremento del número de fumadoras en el mundo entero, e incluir la perspectiva de género en las políticas de prevención del tabaco y en la protección frente al humo de tabaco ajeno, a fin de reducir el consumo y mejorar la salud de hombres y mujeres en todo el mundo.
El fenómeno del tabaquismo no se manifiesta de igual manera en hombres y en mujeres. Se han comprobado claras diferencias tanto en las causas que inducen al inicio del consumo, en las pautas de consumo, como en el mantenimiento de la adicción o en la respuesta a los tratamientos, siendo mayor el impacto negativo para la salud de las mujeres. Por otra parte, la fisiología de las mujeres y los procesos reproductivos les añade unos riesgos específicos.
En los adultos, el tabaquismo pasivo causa graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias. En los lactantes provoca la muerte súbita y en las mujeres embarazadas es causa de insuficiencia ponderal del recién nacido. Cerca del 40% de los niños están regularmente expuestos al humo ajeno en el hogar. El 31% de las muertes atribuibles al tabaquismo pasivo corresponde a niños.
Sólo un ambiente totalmente libre de humo constituye una protección efectiva. Crear ambientes totalmente libres de humo de tabaco es una de las maneras de proteger a las personas de los efectos nocivos del tabaquismo pasivo.
La ley 28/2005, pionera entre los países de nuestro entorno, supuso un gran avance en la lucha, en la prevención y en los hábitos. Se consiguió cumplir con gran parte de los objetivos previstos: más de un millón de personas dejaron de fumar en España en los dos primeros años de vigencia de la Ley; las ventas de tabaco se redujeron en un 2,8% en 2006; los niveles de nicotina ambiental cayeron un 83% en los centros de trabajo y un 53% en restaurantes; los infartos se redujeron un 11% en hombres y un 9% en mujeres en un año.
Pero también es cierto que actualmente, después de unos años de su puesta en marcha, hemos dado pasos atrás por lo que resulta prioritario avanzar y profundizar en la protección de la salud. Es necesario adoptar nuevas medidas que incidan en la protección de la población no fumadora, aumentando los espacios sin humo para garantizar el derecho de esos ciudadanos; proteger la salud de los trabajadores del sector de la hostelería, que actualmente es el único colectivo laboral que sigue expuesto a los efectos del humo del tabaco, así como la salud de los menores al estar también expuestos al humo en los lugares de ocio de menos de 100 metros cuadrados al estar, actualmente, permitido fumar. También hay que fomentar el abandono del hábito tabáquico, sobre todo entre la población femenina que en las últimas décadas se ha incorporado de manera muy importante a su consumo.
Los ciudadanos necesitamos no sólo que se nos diga que el tabaco es malo, sino que los gobiernos, central y autonómicos apliquen medidas que les protejan de los efectos que causa el tabaco.
Se acaba de celebrar el Día Mundial sin Tabaco, que la OMS instauró en 1987 con el objetivo de señalar y llamar la atención sobre los riesgos que supone el consumo de tabaco para la salud. Un año más, lo ha conmemorado recordando la necesidad de políticas de género en la prevención del tabaquismo.