Observatorio de Desigualdades en la Salud

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El estrés provocado por la crisis, factor de riesgo cardiovascular PDF Imprimir E-mail

El País 08.02.2010

Que la crisis afecta a la salud ya ha quedado claro. Ahora, además, se considera un factor de riesgo cardiovascular. Así lo define la Sociedad Española de Cardiología que alerta de que el estrés derivado de problemas financieros y laborales o la preocupación por la pérdida de trabajo puede provocar un aumento de la secreción de las catecolaminas y de la tensión arterial, lo que a su vez favorece el desarrollo de la aterosclerosis, desencadenando complicaciones cardiovasculares asociadas, como infartos.

Aunque el estrés, dice esta sociedad científica, afecte en varios aspectos a la salud de las personas, el principal problema reside en que conlleva un mayor riesgo de infarto de miocardio. Así, los problemas e inquietudes en el ámbito laboral se han establecido, dicen, como factores desencadenantes del estrés.

 

"Se ha demostrado que los diferentes indicadores de estatus socioeconómico, y nivel educativo vinculado a otros factores de riesgo cardiovascular, se asocian de manera consistente a un mayor riesgo de padecer un infarto, en especial en países con elevado nivel de desarrollo", afirma Alfonso Varela, secretario de la Fundación Española del Corazón (FEC).

 

Estos problemas afectan, además, en mayor medida a una parte de la población. "En España, el perfil de paciente que puede verse más afectado, y por tanto convertirle en vulnerable, es el paciente de cualquier sexo y grupo de edad, en especial aquellos procedentes de estratos socioeconómicos bajos, con un nivel educativo inferior, y con elevados niveles de estrés, que pueden ser derivados de situaciones vitales estresantes, como problemas financieros, fracaso en los negocios o pérdida del empleo", sigue Varela.

 

Riesgos psicosociales cada vez más habituales pero también difíciles de diagnosticar y evitar. "Es muy difícil actuar sobre los factores psicosociales, ya que en muchos casos dependen de condiciones externas, no controlables por el propio paciente, como puede ser la pérdida del empleo", sostiene Varela.